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Agua, símbolo de vida.
Un bien preciado, sin duda, que ponemos a su disposición de forma singular.
En una sociedad en la que cada vez más se demanda el relax, la llamada “cultura del Wellness” y el ocio, se han puesto de nuevo de moda los tratamientos termales e incluso en medio de las ciudades y al lado de las costas se abren centros de ocio acuático y “Spas”.
Desde siempre el agua ha sido signo de bendición. Las subidas y bajadas del Nilo proporcionaban a su delta una fertilidad sin igual y le otorgaban un carácter divino. En otras culturas, el agua hace referencia a la vida y la generación de ésta. En el cristianismo, su simbología acompaña tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. Es el agua del diluvio el que permite la Alianza de Dios y vida nueva; es el agua del Jordán la que marca el comienzo de la vida pública de Jesucristo, y el bautismo, la de un cristiano.
Deseamos que encuentre en nuestra casa todo eso que evoca el agua: vida, frescura, tranquilidad y bienestar
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